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ARTÍCULOS DE CÁDIZ COFRADE 

 
 

 Vestir la túnica nazarena en Cádiz, treinta años después. ¿Existe crisis?

Las hermandades tienen en sus carteras de trabajo el fin, el objetivo de mejorar el cortejo procesional, y, para ello, engrosar sus filas de nazarenos o penitentes en sus respectivas comitivas penitenciales. Entienden que es de importancia capital que el mayor número de hermanos acompañen a sus venerados titulares a efectuar Estación de Penitencia en la Seo Catedralicia, y que, además, su participación demuestre, de esta forma, que la corporación goza de buena salud.

Bien sabemos que Cádiz no es una ciudad que respire cofradierismo durante el año, el carnaval es la fiesta que la antecede, y hace que la Semana Santa se convierta en un auténtico milagro, gracias al esfuerzo de unos pocos cofrades -en relación a la gente que participa en la carnavalesca- que se esfuerzan durante todo el año en buscar recursos, financiar las mejoras, y todo para exponer muy dignamente unos cortejos procesionales, y en algunos casos, con una categoría más propia de ciudades mucho más cofradieras que la nuestra.

   

Se cuida con el mayor detalle la puesta en escena: los exornos florales se eligen y se exponen con gran gusto, se traen bandas de primer nivel, se cambian -ya lo han hecho varias y la próxima será Oración en el Huerto- el hábito penitencial, más acordes a localidades con poco arraigo, o con colores poco propicios para la categoría de una corporación penitencial de Capital de provincia. Y con todas esas premisas, falta lo más importante: la participación del hermano en el culto externo. El mismo que tiene el orgullo de pertenecer a una determinada Hermandad, colabora, asiste a los cultos internos, luego, incomprensiblemente, no se viste de nazareno para acompañar a sus titulares.

Las razones creemos tenerlas. Cierto es que ni Cádiz, ya lo decíamos antes, es cofradiera -solo hay que mirar a San Fernando, y darse cuenta de los hermanos que salen en cada una de las cofradías, con varias que están en torno y superan los mil nazarenos- ni hay arraigo familiar o tradicional, quedando el hábito en su mayoría para niños que se 'apuntan' a una cofradía porque su amigo o su prima sale en esa. Y, por otro lado, la marcha de las procesiones en la calle, en las que algunas avanzan con gran lentitud, limitan  a los cofrades más adultos, y desisten salir porque no pueden soportar las paradas interminables.

Expuestos los condicionantes, y dentro de unos márgenes habituales en la ciudad, las cofradías han mantenido a lo largo de las últimas décadas un número similar de cofrades que salen revestidos de la túnica, pero preocupa que, desde que se incorporó con total normalidad la participación de la mujer en las filas nazarenas, el número no creciera en relación a su incorporación masiva en la calle. Hemos querido estudiar, por tanto, el periodo comprendido entre 1988 -en ese momento todavía había cofradías en las que la mujer no podía salir como Piedad o Buena Muerte- y el 2018 para observar cúales se han visto más mermadas y qué motivos la han conducido a esta situación.

Por muchos que digan y no lo reconozcan, de Puertas de Tierra para fuera está el futuro y la cantera de cofrades que regirán nuestras hermandades dentro de unos años. Sólo hay que observar y admitir lo evidente. La Paz llegó a sacar cuatrocientos capirotes en 1988, ciento veinte más que en el año en curso, pero con intervalos en estas tres décadas que tienen la siguiente lectura: abandonan San José para ir al Carmen, y sus números empiezan a bajar hasta quedar en torno a los doscientos. Regresan a San José y en los dos años incrementan la participación. Seguramente, en los venideros, seguirán subiendo. Un barrio en los extramuros tiene más alcance que un centro en el que ya poco se puede 'rascar'. Y si de barrio de extramuros hablamos, y encima tiene un colegio detrás, y a eso se le suma su forma de andar, más dinámica, ya que tienen ante sí un largo recorrido, ese es el Señor del Amor Despojado. Un sólo dato: ya es la cuarta en número de hermanos que procesionan. Y en diez añitos. Saquen sus propias conclusiones.

Curiosamente hay tres corporaciones que mantienen exactamente el mismo número treinta años después: Piedad (180), Humildad Y Paciencia (220) y Angutias (240). Y tienen su mérito, porque las tres tienen menos hermanos de número, y por lo tanto el porcentaje de participación sube. Aunque en Piedad la incorporacion de la mujer ayudó a subir la nómina de nazarenos, es verdad que en los últimos años llevan un pequeño retroceso que, esperemos, se paralice y de nuevo, muy pronto, recuperen los números que tuvieron en la primera década del siglo vigente.

Luego están, y esto es buena noticia, las que han crecido desde entonces, nada menos que catorce, si incluimos las Congregaciones de Ecce Mater Tua. Lás más llamativas, las de Sentencia, Nazareno del Amor y Afligidos, cofradías que precisamente más y mejor han trabajado este aspecto en los últimos tiempos.

Y entre las que han perdido, sólo hay una que llama la atención, y que habría que estudiar más detalladamente los motivos de la debacle: Medinaceli. A los trescientos cincuenta hermanos que vestían túnica, se sumaron en la década de los ochenta las hermanas que se ponían el hábito penitencial con gato, nada menos que  doscientos cincuenta, con lo que llegaron a componer el cortejo procesional nada menos que seiscientos hermanos con cirio, más las tres mil personas que conformaban la penitencia.  Los más jóvenes quizás no entiendan entonces qué ha ocurrido, y cómo es posible que en el 2018 se haya llegado a ciento cincuenta hermanos. Quizás la sociedad cambiante, que ya no quiere la noche más que para descansar, la pérdida de fe de ésta y que, por ello, no genere nuevos hermanos, y/o motivos internos que desconocemos, o un poco de todo...no sabemos las razones, y todo ello son meras conjeturas. Lo que si está claro es que la Hermandad debe dar un golpe de timón para cortar la sangría, para que Medinaceli vuelva a ser el referente devocional de la ciudad. Ya desde Cádiz Cofrade hemos propuesto, para el culto externo, que se incorpore una Banda de Música con marchas sobrias al pasopalio de la Virgen de la Trinidad, y adelantar el horario para, al menos, estudiar el impacto y ver si cambia el rumbo de la corporación, que obviamente no es bueno. 

Para llevar un decrecimiento de la población en esas tres décadas, entre otros factores que han incidido negativamente, que se hayan perdido doscientos cincuenta y cinco penitentes en el cómputo general nos lleva a la conclusión que la crisis de la que se lleva hablando tanto tiempo en Cádiz en realidad es imperceptible, no se puede considerar. Hay ciclos en los que unas y otras oscilan hacia arriba o hacia abajo, y sólo el caso de Medinaceli nos preocupa ciertamente, pues su decaimiento se ha venido observando año tras año sin visos de solución.

Finalmente os dejamos la tabla comparativa a continuación:

 
 
COFRADIA AÑO 1988 AÑO 2018
BORRIQUITA 400 280
PENAS 200 140
DESPOJADO --- 285
CENA 150 130
HUMILDAD 220 220
PALMA 260 290
NAZARENO DEL AMOR 256 315
PRENDIMIENTO 180 240
VERACRUZ 150 200
CAIDO 360 225
PIEDAD 180 180
SANIDAD 200 170
ECCE HOMO 130 150
COLUMNA 235 215
AGUAS 260 225
SENTENCIA 250 350
CIGARRERAS 280 225
ANGUSTIAS 240 240
ORACION EN EL HUERTO 276 200
AFLIGIDOS 200 257
NAZARENO 180 220
MEDINACELI 600 150
DESCENDIMIENTO 150 80
PERDON 280 220
EXPIRACION 140 190
SIETE PALABRAS 100 80
BUENA MUERTE 200 175
ECCE MATER TUA 40 150
SOLEDAD 120 170
SERVITAS 100 110
 

Jesús Sánchez Pavón. Abril de 2018.

 

 
 

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