Historia y Memoria

        

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Sobre una obra de 'La Roldana' 

que hubo en Cádiz


Ángel Mozo Polo

15/11/2007

 

     Estamos conmemorando los trescientos años del fallecimiento  de Luisa Ignacia Roldán y  Villaviciencio, “La  Roldana”(1652-10-1-1706). Por lo que el 2007 está siendo el gran Año del Barroco Andaluz que celebramos con exposiciones magnas. En Cádiz, en el Torreón de la Catedral Vieja.

 Nuestra espléndida escultora de Cámara, una gloria nacional todavía no suficientemente conocida como se debiera, no está aun bien estudiada si tenemos en cuenta que en el año 1927 es cuando se hace el primer estudio sobre ella y su obra, que se debió a la historiadora Elena Amat. En Sevilla, la profesora María Victoria García Olloqui, publicó una monografía en Arte Hispalense (nº.19, agotado), en 1978. Reeditó en 2004 su estudio y ha publicado un precioso e interesantísimo volumen en “Guadalquivir Ediciones”. “En paralelo (1989-90) la australiana Catherine Hall, de la Universidad La Torbe, logró hallazgos y atinadas atribuciones. Todo ese caudal está siendo revisado y cribado por diversos investigadores como Romero Torrejón, Carmen García Rosell, Francisco Espinosa de los Monteros y, entre ellos, nuestro Enrique Hormigo, ya fallecido. Pronto, según la nota, veremos como se ha recogido esos frutos preciosos”(El Correo de Andalucía”15-06-2006, Pág. 40, trabajo firmado por Felipe Villegas)”.

 Un buen amigo, mejor dos buenos amigos, Antonio Hernández Rodicio por un lado y Carlos Alarcón por el otro, me hacen llegar el trabajo que recoge el rotativo sevillano. Y en él se escribe sobre una “desaparecida” imagen – un grupo- que hubo en Cádiz de La Roldana, y que, según la leyenda urbana, “desapareció” cuando la explosión ocurrida en día 18 de agosto de 1947.

 Porque ese grupo tiene su historia y unos cuantos traslados. Si tomamos como base para situarlo el “Manual del viajero en Cádiz”, de Adolfo de Castro(1823-1898), editado en la Imprenta de la Revista Médica en 1859, en la página 129, leemos lo siguiente: “ Casa de Expósitos. “El capitán Esteban Chilton fue el primitivo fundador de este establecimiento. En 1621, cedió para esta obra benéfica las casas en que vivía (plaza de Cetín); pero como estas quedaron asignadas al patronato que fundó igualmente, trasladándose el establecimiento a varios edificios, hasta que el obispo de Cádiz, Don Fray Alonso Vázquez  de Toledo (1663-1672), puso la primera piedra a esta casa en un sitio que cedió  Bartolomé Jerónimo de Orta. Este edificio tiene una pequeñísima capilla, donde en un altar de pésimo gusto, se ve un admirable grupo en madera, obra de la Roldana. Es un ángel asistiendo a la Magdalena en su agonía. Hay una gran poesía en la concepción de esta obra; verdad en la expresión de las figuras y en los ropajes. El de la Magdalena imita una estera”.(La fuente antes citada)

 Para una mejor y mayor aclaración a los lectores, tomo el libro “ Nombres antiguos de las calles y plazas de Cádiz”, por un individuo de la Academia Española de Arqueología (¿acaso don Adolfo de Castro?), obra publicada en 1857, el texto que en la página 18 viene alusivo a la plazuela de Cetín, dice así: “Las casas de la morada de D. Juan Cetín, regidor perpetuo, estaban en esta plazuela y daban frente a la calle de Comedias. Vulgarmente se ha conocido por “del Cañón” no sé si por tener la forma de una cureña y un cañón con la calle que va a la plazuela  de la Nieves, o por una tienda de vinos que en ella existió en cuya muestra había pintado un cañón”( La fuente antes citada). A mediados del siglo XVI, estuvo en la calle de la Cuna Vieja.

 Ahondando en la materia y para que no se quede nada suelto, examino la “Guía Rosetty” correspondiente al año 1883, y, efectivamente, aparece con toda la rigurosidad de esa guía la existencia de la escultura. Dice así: “En su iglesia (se refiere a la Casa de Expósitos situada ya en la calle Rosario Cepeda, donde hoy está la finca numerada con las cifras 17 y19. Ese traslado se debió hacer por los años cincuenta del siglo XIX) se admira la célebre escultura debida a la famosa sevillana Dª. María Luisa(sic) Roldán, Escultora de Cámara, que representa a la Santa titular de la agonía(sic) , sostenida por un ángel, figuras ambas de cuerpo entero; siendo tan superior el mérito de esta obra que se halla reputada como una de las primeras joyas artísticas que posee nuestra ciudad. A expensas de la respetable señora Presidenta de la Junta de Damas, Dª Josefa Fernández, viuda del Aramburu, se le hizo en el año 1878 un buen retablo de rico mármol, adornado con columnas y construido en Italia, siendo la puerta del Sagrario de plata con figuras de relieve; también de colocó una verja de hierro primorosamente bronceada”, ( La fuente antes citada)

 Esa obra, desgraciadamente dicen que “desapareció” cuando la explosión. ¿Es verdad?. ¿Quedó tan mal parada que no fue posible su restauración?.

 No quiero juzgar a nadie, pero me parece como imposible su destrucción total. Y era que la Casa de Expósitos o Casa Cuna, se trasladó en los primeros años del siglo XIX- a finales de los años veinte- a un nuevo edificio situado en la calle Tolosa Latour. La terrible explosión destrozó todo y en la Casa Cuna fallecieron muchos niños en ella acogidos. Y allí en su capilla estaba el grupo de La Roldana que cuentan desapareció y que hoy es imposible de conocer al carecerse de fotos. Esta que se publica en esta página está recogida de “El Correo de Andalucía” y por ser foto muy antigua no se puede apreciar bien la belleza del grupo.

 

 

     En Nueva York, en “The Hispanic Siciety of America”, se conserva un grupo igualmente llamado “La muerte de Santa María Magdalena”, con bastantes analogías con el nuestro “desaparecido”, “obra que se consideraba “atribuida”, pero en la que hace relativamente poco tiempo, ha sido descubierta una firma al filo de la roca que está delante del ángel de la derecha, según B.Gilman Proske, por lo que se ha pasado a contarse entre las obras seguras de La Roldana ...” (“La Roldana”.Mª Victoria  García Olloqui. Guadalquivir Ediciones, Sevilla, 2000.Paginas 116 a 118).

 Ante el año del Barroco Andaluz, que estamos celebrando a lo largo del 2007, una obra muy significativa de La Roldana y muy poco divulgada así como estudiada que podría dar prestigio a la muestra, no va a poder estar al haber sido –dicen- “destruida” por la explosión de 1947. Es cierto que no estaban las cosas en esos años, a los ochos años de acabada la guerra civil, para restauraciones. Es más, casi todas las obras que se dicen destruidas en los años 1931 y 1936, hubieran, con toda seguridad, podido ser restauradas. Pero los conceptos, bastantes atrasados, en esos tiempos sobre restauraciones no hacían posibles esas operaciones.

 El descuido, o el descuido de alguien, quien sabe, nos hizo perder una obra cumbre de nuestra Roldana, una mujer tan desgraciada en todo menos en su arte sublime que hoy es orgullo de los museos y templos que conservan obras de ella.

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