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La celebración de los cultos a María Santísima de la
Caridad nos abre de manera sublime un nuevo curso que se
presenta ciertamente apasionante pero también complicado.
Los acontecimientos de la pasada Cuaresma y posterior
Pascua dejaron un cierto halo de crispación que van a
tener su continuidad en estos meses venideros.
La situación de Columna no deja de ser pintoresca pues en
una Hermandad con Junta de Gobierno electa de forma
democrática encontramos que tras dimes y diretes nos la
sitúan en una crisis de la que le va a costar mucho salir.
Parece que en este mes comenzará el proceso de preparación
para el Cabildo de Elecciones con dos grupos en postura
bien encontradas por la situación creada.
Nos encontramos también ante el último año de la era
Corbacho, un presidente que comenzó fuerte y con paso
firme y al que se le ha vuelto en contra todo desde la
pasada Magna Mariana. Es palpable el alejamiento del
Consejo con las propias Hermandades; este ente debiera
defender a las corporaciones que aglutina ante Obispado y
Ayuntamiento y no esperar a verlas venir, realizando la
fuerza a la inversa. Y apuntan que la despedida de Rafael
Corbacho quiere ser con un Santo Entierro Magno...
Un curso en el que también se esperan agradables
acontecimiento como la bendición de dos nuevas imágenes
Titulares: el Santísimo Cristo de las Siete Palabras, obra
de González Rey para la Hermandad con sede en la Merced, y
María Santísima Reina de Todos los Santos, bellísima
dolorosa de Miguel Ángel Valverde para la Sagrada Cena.
Ambas a la espera de una firmita en un documento de
Palacio y que tanta demora sufre.
Un nuevo curso que echa a rodar y que esperemos sea
positivo para nuestras Hermandades y Cofradías.
Ignacio
Robles Urbano |