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Echando una mirada atrás, me resulta ciertamente asombroso
como han pasado estos cinco primeros años en la red de
redes. Desde aquel 16 de Julio de 2001 en el que Ignacio y
un servidor decidimos poner en marcha este proyecto, y
como esa misma noche, mientras presenciábamos el discurrir
de la Reina del Carmelo por el barrio de El Mentidero
hablábamos de cómo plasmar todas nuestras ideas, han
sucedido toda clase de circunstancias, tanto positivas
como negativas. Hacer un balance de todo lo acontecido
podría conllevarme con toda probabilidad una serie de
capítulos, por lo que prefiero dirigir este balance -por
llamarlo de alguna manera- hacia nuestro verdadero
paladín: el colaborador.
La ilusión es un elemento absolutamente necesario en toda
empresa, y más si cabe en una labor totalmente
desinteresada y altruista como ésta, todo para y por las
cofradías. El desvanecimiento de ésta elevaría la duda del
por qué estamos día tras día detrás de ‘Cádiz Cofrade’. Y
ésta, de momento, creo, está a salvo gracias a los
colaboradores que, al igual que nosotros, con el único
interés de informar al cofrade internauta, ponen su
trabajo al servicio de las cofradías, queriendo de esta
forma, desde la investigación, desde la crítica
constructiva, desde la información más relevante, etc,
poner su granito de arena en ubicar a las citadas
corporaciones en un marco merecido dentro de nuestra
sociedad. Los primeros coadjutores, sin desmerecer a
ninguno por supuesto, merecen mi atención en las
siguientes líneas. Los inicios, todos lo sabemos, siempre
encierran momentos duros y difíciles, y aquellos se
presentan, como decía anteriormente, como auténticos
impulsores del portal Web.
Hablar de Paco Espinosa es hablar de un cofrade con
mayúsculas, de un investigador insaciable que encuentra lo
que se propone, de un amigo que no duda en llamarte para
compartir esos nuevos datos que ha encontrado ‘vete a
saber cómo’, y que no titubea lo más mínimo en colaborar
con todo aquel que se lo pide. Fue el primero.
Recuerdo perfectamente cuándo la página comenzó a ser
difundida por los medios, siendo Carlos Alarcón el
encargado de sacar del anonimato a la web, y por ende, a
tener su espacio informativo en la red, la primera de las
conversaciones con Ángel Mozo Polo. Resulta difícil creer
cómo en el segundo encuentro que tuvimos con él, nos cedió
todo un arsenal de artículos y de datos para trabajar
libremente con ellos, con toda confianza, una confianza
que nos ha permitido mantener con Ángel una gran amistad
que perdura y perdurará, confiamos en ello, por siempre.
Artículos referentes a la música cofradiera, con la
historia de nuestras bandas y de las composiciones que ya
figuran en los anales de la música procesional andaluza,
provinieron de un siempre dispuesto Jesús Domínguez
Orihuela, auténtico devorador de las marchas de palio.
El verso y la historia se revelaron conjugados en el
apartado literario por parte del poeta Luis García Gil,
igualmente, presto a cualquier colaboración necesaria;
quien mejor que Luis para dedicar sus artículos a los
grandes pregoneros, siendo vástago del injustamente
olvidado exaltador por dos veces de nuestra Semana Mayor
José Manuel García Gómez.
Expertos todos en materia cofradiera, y magníficos amigos.
Luego vinieron muchos más, - el ilustre Antonio Burgos, el
cofrade sevillano Francisco Javier Parrado, los gaditanos
Rafael Rovira Ocejo, Carlos García Jarana, Jesús Guerrero
Alba, Luis A. Reyes, Juan Miguel Molina, el isleño Andrés
Quijano de Benito, el cofrade linense Pablo Sánchez
Vallejo, el roteño José Duran, y un amplio etc- a los que
se les agradece especialmente su dedicación.
Permítanme todos que el centro de esta reflexión cinco
años después de arrancar, con más ilusión que medios éste,
vuestro portal, sean los primeros en llegar, los primeros
que se acercaron ‘ab initio’ a potenciar nuestros
contenidos, y a los que ‘Cádiz Cofrade’ les estará
agradecidos ‘in secula seculorum’. Dicen que ‘de
bien nacido es ser agradecido’, pues ahí queda eso...
Jesús M.
Sánchez Pavón
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