El paso de Misterio se realizó en 1953 en los
talleres del hispalense Juan Pérez Calvo, barroco,
con talla y dorados de Fernández del Toro. Porta en
las esquinas evangelistas del gaditano Luis Ortega Brú y candelabro de guardabrisas en centros y
esquinas. El dorado del paso será restaurado
posteriormente, terminándose para la Semana Santa
de 1996.
Entre 1953 y 1955 se construye el paso de palio, de
finura suprema, le labró las piezas de orfebrería
Jesús Domínguez Vázquez. Y de 1955 a 1959,
bordaron el palio y el manto de la Virgen, en hilos
de oro sobre terciopelo carmesí en el taller del
colegio San Martín, siguiendo los diseños creados
para ambas piezas, por el sevillano Juan Pérez
Calvo; este palio fue retocado por Juan Zamanillo y
Lorenzo Guttemberg.
Bajo tiara pontificia y llaves, que se alude en su
propio título, corona real de la que sobresalen dos
plumas unidas por el centro.
900,
300 en la procesión.
Para
el Cristo, capa y capirote morado, túnica de color
crema. Para la Virgen, capa y capirote de color
guinda y túnica de color crema.
Calle
Rosario.
La Cofradía celebra en su capilla-oratorio la
Eucaristía todos los viernes del año; en la fiesta del
Amparo Triduo a la Virgen titular y el pregón; en la
de la Realeza de Cristo una solemne Proclamación de la
Palabra, trasladando la imagen de Jesús de la Paz a la
parroquia del Carmen. En cuaresma Triduo y Solemne
Función. Desde 1985 concede anualmente el premio
"Emilio L. Bartús", para premiar
la labor en favor de la Semana Santa.
El material procesional de la cofradía está
destacado como uno de los más completos de la Semana Santa
de Cádiz.
Se realiza en Orfebrería Villarreal en metal dorado en
1993. Original pieza, que presenta un canasto casi
arquitectónico, con seis sectores o capillas
separadas por estípites barrocos. En la central un
ángel de plata sostiene el escudo de la cofradía;
en las restantes jarras de flores. También muestran
gran creatividad los imperiales, de líneas curvas y
rectas, muy estilizados en sus extremos, compuestos
por acantos y ces. La ráfaga sin estrellas tiene
decoración vegetal y pedrería roja, así como la
cruz, que queda enmarcada dentro de los resplandores
y cuya bola es de marfil. Material en el que también
están tallados los ángeles que la sujetan. En la ráfaga,
a la altura del arranque de los imperiales, dos
angelillos de plata.
Cristo
de la Humildad y Paciencia (1985) por Juan
Flores, y otra del mismo nombre del maestro Escobar
en 1997, Amargura Gaditana (1998) Ignacio Chamorro
Izquierdo, y Que suenen las horquillas de
Julio Pardo Melero en 1999.